Por qué decidí donar mis heces a la ciencia

Por James Gallagher

BBC

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Bacterias buenas". ¿Qué son? ¿Pueden ayudar a mi salud? De ser así, ¿cómo puedo conseguir alguna?

Para responder estas preguntas, decidí hacer algo inusual, y francamente desagradable, donar mis heces a la ciencia.

Los microbios viven afuera y dentro de nuestro cuerpo, incluso superan en número nuestras células del cuerpo.

Pero su lugar favorito -donde se concentran en gran cantidad- es en nuestro sistema digestivo.

Esta es la razón por la que mandé mis heces por correo al Proyecto Intestinal Británico (British Gut Project) para que le hicieran un análisis.

 

"No estás exactamente en la media, pero tampoco sobresales mucho", fue el diagnóstico que me hizo el profesor Tim Spector.

Las bacterias en mi materia fecal no se estudiaron con un microscopio, sino con herramientas poderosas que permiten obtener su código genético.

Resultó que mis intestinos no cuentan con familias enteras de bacterias.

Algo que causó preocupación fue que tenía menos Firmicutes que otras personas.

"Estas son las que por lo general tienen los microbios que son beneficiosos, y (tus resultados) sugieren que tienes menos diversidad que la media de las personas", me explicó el experto del Proyecto Intestinal.

"A menor diversidad (de microbios) menos saludable es tu intestino. No es algo bueno".

Un análisis más profundo determinó que tenía niveles altos de Akkermansia, que "por lo general se observa en personas sanas y delgadas".

Pero también tenía bacterias relacionadas con inflamaciones.

Cada vez hay más interés en entender las consecuencias para la salud del microbioma.


El microbioma

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  • Si se toma en cuenta que tenemos más microbios que células en el cuerpo -solo 43%- entonces somos más microbios que humanos 
  • El otro 57% es microbioma, que incluye bacteria, virus, hongos y los organismos unicelulares arqueas 
  • El genoma humano -el conjunto completo de instrucciones genéticas para un ser humano- está hecho de más de 20.000 instrucciones llamadas genes
  • Pero si sumamos todos los genes que están en nuestro microbioma, la cifra asciende a entre 2 millones y 20 millones de genes microbianos
  • Se conoce como el Segundo Genoma y está ligado a enfermedades y trastornos como alergias, obesidad, enfermedad inflamatoria intestinal, Parkinson, influye en la efectividad del tratamiento de cáncer e incluso en la depresión y autismo

 

El profesor Spector asegura que el microbioma es "lo más importante y emocionante que de la medicina actual" y que la "diversidad" -tener una amplia gama de distintas especies- es clave.

Fibra, fibra... fibra

Los investigadores Eric Alm y Lawrence David cuentan con los microbiomas más estudiados del planeta, gracias a que se han pasado años analizando unas 548 muestras fecales.

Lawrence David, profesor asistente de Centro Duke para la Biología Genómica y Computacional, considera que nuestra dieta es lo que más incluye en nuestro microbioma... y una cosa es particularmente efectiva.

"Uno de los conjuntos de moléculas que más entusiasma a la gente es el que tiene que ver con plantas, específicamente la fibra", señaló.

"Al menos es lo que a algunas bacterias del intestino les encanta comer" 

Para David, la fibra de las plantas puede beneficiar el microbioma de la mayoría de las personas.

También admite que la especialización que ha escogido hace que se sienta más culpable de ingerir según qué alimentos.

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"Todavía como hamburguesas y nuggets de pollo", confesó.

Comidas fermentadas: "el futuro" 

La fibraes un prebiótico que proporciona combustible a los microbios de nuestro sistema digestivo.

Pero Paul Cotter, con quien hablé en la universidad de Cork, le preocupa que no estemos introduciendo suficientes microbios nuevos en nuestro cuerpo.

"Una gran cantidad de lo que comemos ahora son alimentos enlatados o con una larga vida útil, y la razón por la que pueden durar tanto es porque tienen muy pocos, o casi ningún microbio", comentó. 

Cotter se especializa en los alimentos fermentados por bacterias antes de que las comamos.

Esto incluye muchas comidas favoritas -como quesos y yogures- pero también el kefir (también conocido como yogur búlgaro, leche kefirada, yogur de pajaritos o yoca), un té llamado Kumbucha y algunos platos elaborados con repollo como el cuchrut o el kimcho coreano.

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Para Cotter, la mayoría de las personas deberían pensar en incluir alimentos fermentados en su dieta a fin de que los microbios que contienen ayuden a calibrar el sistema inmune. 

"Si eres una persona sana, la forma de mantenerte es consumiendo comida fermentada en vez de ingerir algún probiótico en particular".

En líneas generales, la fibra y comida fermentada son buenas, pero no hay garantías de que sean efectivas para todo el mundo.

Esto se debe a que cada microbioma es único, de manera que el trabajo que hacen en los intestinos varía de una persona a otra.

Eric Alm, codirector del Centro de Microbioma Informática y Terapéutica del MIT, en Estados Unidos, advierte que en el futuro las dietas deben ser más personalizadas.

"Una de las cosas que estamos aprendiendo, basados en el microbioma, es que distintas personas pueden requerir consumir distintas dietas para tener el mismo efecto"

Reacción en cadena

Alm estudia cómo el microbioma de distintas personas responde a distintas dietas de fibra.

En general, las fibras se descomponen en sustancias químicas llamadas ácidos grasos de cadena corta.

Pueden ser absorbidas por los intestinos y tener efectos en todo el cuerpo.

Es una de las formas que se cree el microbioma influye en nuestra salud.

El trabajo de Alm ha demostrado cómo el microbioma de algunas personas es muy bueno para crear pequeñas cadenas de ácidos grasos a partir de una fibra dietética llamada pectina que se encuentra en las manzanas y las naranjas.

Mientras que otras personas necesitan inulina (presente en puerros, espárragos y cebollas) para crear la misma cadena de ácidos grasos.

Ilustraciones de Katie Horwich

 

Por qué la mitad de tu cuerpo no es humano (y cómo eso es fundamental para tu salud)

El siguiente número te va a sorprender: 39 billones. Esa es la cantidad de bacterias que viven dentro de nuestro organismo. 

Quizás no te lo hayas planteado, pero ese microcosmos causa un efecto en nuestro peso. Para algunos puede ser positivo, pero para otros quizás no. 

"Los seres humanos tenemos una célula de las bacteria por cada una de las nuestras, pero como ellas son significativamente más pequeñas, pesan menos. En total, los 39 billones calculados en las últimas estimaciones, equivalen a uno o dos kilos a lo sumo", le dice a la BBC Ed Young, autor del libro Tengo multitudes. 

Y dentro de este universo de billones, la variedad de estos microorganismos es inmensa. 

"Son ecosistemas muy diferentes. Las que están en la nariz, por ejemplo, son húmedas, como la selva tropical. Aquellas que se encuentran en el antebrazo son secas, como un desierto", añade Young.

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Uno o dos kilos no son mayor cosa, pero el tipo de bacterias que habitan en nuestro cuerpo -y que varían en cada uno de nosotros, al margen de su diversidad- si puede tener un efecto mucho más significativo en nuestro peso. 

Y eso es lo importante en lo que respecta a nuestra salud.

Placas de Petri ambulantes: el descubrimiento 

Otro dato que también podría sorprenderte es la forma en la que se descubrió que un microcosmos de bacterias vive en nuestro cuerpo. 

Todo comenzó en el siglo XVII con un comerciante de telas holandés llamado Antonie van Leeuwenhoek y su extraño hobby: la fabricación de microscopios (de los mejores de la época). 

Además de elaborarlos, los utilizaba para realizar experimentos. 

Van Leeuwenhoek se sacaba la placa de la boca, la rociaba con agua de lluvia y observaba lo que ocurría.

"Para mi sorpresa, contiene una gran cantidad de animales que se mueven de forma extravagante. Son tantos, que el número supera a los habitantes de un reino", concluyó el comerciante después de realizar el experimento con varios voluntarios.

Desde entonces, se han descubierto bacterias en casi todo el cuerpo.

Beneficios 

También se ha descubierto que tienen múltiples efectos en nuestro organismo. 

"Nos protegen de infecciones y enfermedades, entre otras razones porque al ocupar tanto espacio, no dejan mucho para otros organismos perjudiciales para nuestro cuerpo", explica Young. 

Y prosigue: "También ayudan a renovar partes de ciertos órganos y en la reconstitución de nuestros cuerpos y quizás afectan el comportamiento y los pensamientos". 

Se han realizado varios estudios en animales que demuestran cómo las bacterias afectan el humor, la personalidad y la resiliencia al estrés y la ansiedad. 

Pero no está claro si algo similar ocurre en los humanos. 

Variedad de soluciones 

En cuanto al peso, análisis han determinado que el tipo de bacteria que vive en nuestro intestino si puede afectar nuestro peso. 

"Realizamos un estudio en mellizos y descubrimos que en el más flaco, siempre están presentes cierto tipo de bacterias que ayudan a controlar el peso cuando consumen alimentos que engordan, como una hamburguesa", explica el coordinador del proyecto, el profesor Tim Spector, del Hospital Saint Thomas, en Londres.

Esas bacterias no se encuentran en el intestino del mellizo que pesa más. 

¿Qué alternativas hay, entonces, si se quiere mejorar la calidad de nuestro microcosmos interior? 

"Lo primero es comer la mayor variedad posible de alimentos naturales en vez de suplementos prebióticos. Por ejemplo, leche y té fermentados", recomienda Spector.

Pero no es lo único. Hay opciones un poco más radicales en caso de que la persona realmente lo requiera... o esté muy desesperada. 

"Con una cirugía bariátrica se puede realizar un trasplante de intestino. En 24 horas la flora intestinal cambia totalmente. También es posible realizar otro tipo de trasplante, pero de heces, con un donante saludable y delgado", indica Spector. 

El especialista comenta que hay varios métodos para lograrlo: un tubo que se inserta en la nariz, otro a través del recto y un tercero que consiste en tomar pastillas de heces.

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