Somos adictos al paracetamol. Pero ¿funciona?

Ensayos clínicos ponen de manifiesto que el paracetamol no es mejor que el placebo para el dolor crónico de espalda o la artritis.

El paracetamol se encuentra en toda clase de medicamentos para el resfriado y la gripe. PIXABAY

El paracetamol se encuentra en toda clase de medicamentos para el resfriado y la gripe. PIXABAY

El paracetamol lleva más de 50 años con nosotros. Es poco tóxico y muchas directrices lo recomiendan como tratamiento de elección. Al menos, esa es la creencia generalizada sobre este medicamento. Es una opinión tan arraigada que rara vez se cuestiona. El problema es que esa creencia generalizada probablemente sea errónea.

Se usan cantidades ingentes de paracetamol para tratar el dolor, medidas no en número de pastillas, sino en miles de toneladas. En el caso de Reino Unido, se calcula que se vende una cantidad de paracetamol cercana a las 6.300 toneladas anuales. Eso son 35 toneladas por millón de personas: 35 gramos o 70 pastillas de paracetamol por persona y año.

 

¿Pero funciona?

Las pruebas indican que probablemente no sirva de nada para el dolor crónico. Ensayos clínicos grandes, buenos e independientes y revisiones de la Biblioteca Cochrane ponen de manifiesto que el paracetamol no es mejor que el placebo para el dolor crónico de espalda o la artritis. Y eso es a la dosis diaria máxima en estudios de tres meses de duración, de modo que las pruebas son bastante exhaustivas.

Se usan cantidades ingentes de paracetamol para tratar el dolor, medidas no en número de pastillas, sino en miles de toneladas

Los dolores agudos se presentan de manera repentina y desaparecen un tiempo después (el dolor de cabeza o el dolor posoperatorio, por ejemplo). En estos casos, las revisiones de la Biblioteca Cochrane muestran que el paracetamol puede aliviar el dolor, pero solo a un pequeño número de personas. Si se trata de dolor posoperatorio, quizás sirva a una de cada cuatro personas; si es dolor de cabeza, puede que a una de cada 10. Estas prueban proceden de revisiones sistemáticas, a menudo de un gran número de ensayos clínicos fiables.

Se trata de resultados sólidos y fidedignos. Si el paracetamol les funciona, estupendo. Pero no sucede así con la mayoría.

¿Es poco tóxico?

La toxicidad se reduce a analizar cosas muy malas que le pasan a un número muy reducido de personas que toman un medicamento. Salvo que la proporción de cosas muy malas sea ridículamente pequeña, las autoridades no permiten que compremos el medicamento sin receta. Si queremos estudiar esos episodios infrecuentes, tenemos que observar a un gran número de personas. Debido en parte a que el paracetamol es un medicamento tan antiguo, muchos de esos estudios no se han hecho hasta hace poco.

El paracetamol puede aliviar el dolor, pero solo a un pequeño número de personas

Los que se han llevado a cabo nos dicen que el consumo de paracetamol se relaciona con índices elevados de muerte, infarto de miocardio, hemorragia estomacal e insuficiencia renal. Se sabe que el paracetamol causa insuficiencia hepática a dosis excesivas, pero también causa insuficiencia hepática entre personas que toman dosis normales para aliviar el dolor. El riesgo es solo de uno entre un millón, aproximadamente, pero es un riesgo. Todos estos riesgos se suman unos a otros.

El paracetamol puede aliviar el dolor, pero solo a un pequeño número de personas

¿Estamos preparados para tomar analgésicos?

Existen algunos hechos preocupantes sobre lo que, como ciudadanos normales y corrientes, sabemos de los analgésicos. He aquí unos cuantos.

Mucha gente no sabe lo que contiene su analgésico. Un estudio realizado en un servicio de urgencias de Londres puso de manifiesto que la mitad de los pacientes creía que el ibuprofeno contenía paracetamol. En Estados Unidos, la mitad de un grupo similar no sabía que la popular marca de paracetamol Tylenol contenía, de hecho, paracetamol.

La mayoría de la gente no tiene ni idea de cuál es la dosis máxima diaria de paracetamol. En Reino Unido, alrededor de una de cada cuatro personas supera la dosis máxima diaria (es 4.000 mg, u ocho pastillas de 500 g, por cierto). En Estados Unidos, la mitad de los entrevistados no conocía la dosis máxima diaria y uno de cada 20 pensaba que era de nada menos que 10.000 mg.

El paracetamol se encuentra no solo en las pastillas de paracetamol, sino también en toda clase de medicamentos para el resfriado y la gripe, y en pastillas para el dolor de cabeza. En Reino Unido, se venden unos 200 millones de cajas de paracetamol sin receta al año, aunque las ventas cayeron tras limitarse el tamaño de las cajas. En Estados Unidos podrían ser 1.000 millones (pero con tamaños de caja y dosis por pastilla diferentes).

Se sabe que el paracetamol causa insuficiencia hepática a dosis excesivas, pero también causa insuficiencia hepática entre personas que toman dosis normales para aliviar el dolor

El dilema es qué hacer con esta información sobre un medicamento con efectos limitados, pero peligroso en dosis excesivas. Es un rompecabezas para los organismos reguladores y las autoridades del medicamento, por no mencionar organizaciones como NICE, que intentan ayudar a los médicos a tomar decisiones terapéuticas sensatas. Y tampoco existe una alternativa sencilla. Los métodos no farmacológicos para tratar el dolor carecen en su mayoría de pruebas bien fundadas. Puede que otros medicamentos funcionen mejor, pero también tienen efectos secundarios.

No hay que precipitarse al emitir un juicio, ni descartar el paracetamol por completo. Pero replanteárselo es, sin duda, oportuno.

Andrew Moore es investigador honorario de la Universidad de Oxford.

Cláusula de divulgación: Andrew Moore ha sido asesor o ha recibido ayudas a la investigación de RB, Novartis, Grünenthal y Menarini, algunos de cuyos productos podrían competir con el paracetamol en determinadas circunstancias. Andrew Moore es escritor y editor del grupo Cochrane de Dolor, Apoyo y Cuidados Paliativos, y hasta hace poco era presidente del grupo de interés especial para pruebas y revisiones sistemáticas de la Asociación Internacional de Estudio del Dolor.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation.

Traducción de News Clips.